miércoles, 25 de noviembre de 2009

Esquirlas




Son tus perjumenes mujer,
los que me sulibeyan,
los que me sulibeyan,
son tus perjumenes mujer...

Llegó la contingencia, así le dicen aquí, así la conocerán todos aquellos que osen quererse ganar el pan combatiendo la elusión. Salgo de mi oficina cantando y me imagino tremendo humor, casi respirable, humor, al fin, de mujer. Camino hacia mi coche cantando, rockeando, como vulnerado por una carga emocional incomprensible pero insoportable también. Casi en grunge, nuevo ritmo me aproxima a la felicidad de la insensatez. Me es impropio acotar lo que siento, por que bien oler es sentir y el sentido mismo del olfato se recuerda como se describe. Los perjumenes me sulibeyan, me son prodigio también. Surge en mi la venganza de no tener y los perjumenes me sulibeyan. Irradia la sinrazón, la ignorancia, el desazón de tus perjumenes, mujer. Y me sulibeyan. Y como sigo caminando, sigo cantando, cuatro cuadras de Insurgentes, cuatro lineas adelantadas en una tonadita grunchera. Seventies child, world in my eyes y tus perjumenes me sulibeyan, mujer, ¿me escuchas?

No hace falta querer ver mi propio ser. No necesito ahora ver mi interior, sólo encuentro un resplandor de mi cuando recuerdo lo que me hace temblar el recodar tu aroma, que cuando no lo tengo me desespera.

Y cuando canto, camino y evado las rayitas de la banqueta, mi conciencia me secretea. Se evaporan mis ideas. Se llena de dulce la mar cuando vomita la marea. Se llena de ti mi espacio, por la nariz, cuando me sulibeyas. Se llena mi mente de ti cuando imagino los colores de las botellas de tus perjumenes, cuando imagino tu rostro en rocío y tu dulce aroma, mujer.

Y llego a mi coche, lo abordo. Respiro profundo pero es mi colonia la que lo perfuma, no puedo más recordar, no puedo más que encenderlo y escuchar el disco de Marvin Gaye que deje puesto en la mañana "Let's get it on..." Y sólo entonces, otra vez recuerdo, lo que me significas, lo que son tus perjumenes, mujer.

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